Intitulada (2)


Le dije a Satanás: Toma mi vida y mi alma, pero no te lleves el corazón de esa mujer. Sé que mis palabras fueron otras aquel día, pero estaba cegado con la frustración de los olvidados. Toma mis sueños, mi pasado y mi presente, te entrego mi conciencia pero por favor olvida la intervención.

Todo mi esfuerzo fue en vano, jamás me escuchó. Ya me he olvidado de la forma en que el incidente sucedió, sin embargo en ocasiones despierto bañado en llanto, pidiéndole a Dios que todo haya sido una pesadilla. Unos instantes después de enjugar mis lágrimas, me tomo el pecho y encuentro la cicatriz que él me marcó, como recordatorio perenne de mis malas decisiones.

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